ROSARIOS DE MI PRIMERA COMUNIÓN
Rosario De mi primera Comunión
Nácar blanco natural. Cruz de nácar. Tres opciones de misterios: cuarzo rosa, ágata azul o totalmente blanco. Se enrolla en la muñeca.
El único regalo que no acabará en un cajón
Seamos sinceros. Hoy en día las Primeras Comuniones parecen bodas en miniatura.
Castillos hinchables, mesas de chucherías, fotógrafos profesionales y listas de regalos que asustan. Consolas, teléfonos, tablets, viajes a parques de atracciones.
Está muy bien que los niños disfruten. Es un día para celebrar. El problema viene un año después.
El juguete se rompe o acaba aburriendo. La ropa se queda pequeña. La tecnología se pasa de moda y se sustituye por otra mejor. Y del motivo real de esa fiesta —que ese niño acaba de recibir a Dios por primera vez— no queda ni rastro físico en su vida diaria.
Hace años, la tradición era que los abuelos o los padrinos regalaran un rosario. Pero solían ser dos cosas: o rosarios de plástico barato que se rompían a la semana, o piezas de plata enormes, recargadas y pesadas que ningún niño de 9 años quiere llevar puestas en su día a día.
Ambos terminaban en el mismo sitio: el fondo de un cajón.
Por eso hemos creado este.
El problema y la solución
Queríamos un rosario que los niños no quisieran quitarse.
El problema de las cosas sagradas para los niños es que a veces las hacemos parecer aburridas o de «gente mayor». La solución era diseñar un rosario que pareciera una pulsera actual, fresca y ligera, pero que siguiera siendo un rosario completo.
Y tenía que ser duro. Los niños de 9 años corren, saltan, se pelean y tiran de las cosas. Necesitaban un material resistente.
Elegimos el nácar natural. Es increíblemente luminoso, limpio y muy difícil de romper. No se pela ni pierde el color.
Este rosario es una semilla. A lo mejor con 9 años no lo rezan entero todos los días. No pasa nada. Lo importante es que lo lleven consigo. Que se acostumbren a tocar la cruz. Que sepan que la fe no es algo que se queda en la iglesia los domingos, sino algo natural que va pegado a su muñeca mientras juegan o van al colegio.
Probablemente sea el único regalo de su comunión que podrán seguir llevando puesto cuando vayan a la universidad. O el día que se casen.
Qué tiene este rosario
- Cuentas principales — Nácar blanco natural. Tacto suave, muy ligero pero sólido. Con el brillo perlado característico de las conchas marinas.
- Tres opciones a elegir — Hemos diseñado tres variaciones para que encaje con cualquier niño o niña:
- Todo blanco: Las cuentas de los misterios (Padre Nuestro) también son de nácar blanco. Puro, minimalista y clásico.
- Misterios Rosas: Los misterios son de Cuarzo Rosa natural. Un toque dulce y suave.
- Misterios Azules: Los misterios son de Ágata azul claro natural. Un contraste limpio como el cielo.
- Cruz — Nácar blanco. Totalmente integrada en el diseño.
- Uso — Pulsera.
- Origen — Ensamblado a mano. Agnus, España.
La Primera Comunión — por qué este regalo
Un niño no recordará quién le regaló el videojuego de moda dentro de 10 años. Pero cuando pase por su primer examen difícil en la carrera, o por su primer desengaño grave, y se toque la muñeca buscando calma, sabrá exactamente quién le regaló esa cruz.
Es la diferencia entre regalar entretenimiento y regalar un ancla.
Antes de elegir el tuyo
¿Es para niño o para niña? Para ambos. El modelo totalmente blanco y el de misterios azules suelen elegirse muchísimo para niños, mientras que el blanco y el rosa triunfan más entre las niñas. Pero no hay reglas. Los tres son elegantes y discretos.
¿Aguantará el trote de un niño pequeño? Sí. A diferencia de las cadenillas de metal fino que se parten de un tirón, nuestras cuentas van engarzadas en un material elástico muy resistente pensado para estirarse al ponerlo y quitarlo a diario. Además, el nácar es un material orgánico muy duro. No es indestructible (si lo machacan con una piedra, se romperá), pero aguantará perfectamente el patio del colegio.
Este rosario existe para que la Primera Comunión no sea solo la fiesta de un día, sino la compañía de toda una vida.
Si quieres regalar algo que no acabe en un cajón, elige el color y aquí lo tienes.
















